El desgaste físico hace que al terminar el día nos preparemos para descansar, muchas veces sentados en algún lugar cómodo, pero cuando realmente queremos dormir vamos y nos acostamos en nuestra cómoda cama, donde nos sorprende el sueño y quedamos dormidos profundamente y cuando comenzamos a recuperar nuestras energías para el día siguiente.
Así como nos preparamos para dormir, debemos hacerlo espiritualmente y pasaremos a una dimensión de vida diferente a la que habitualmente vivimos, la muerte llega como el sueño nos sorprende y estamos dormidos, es el paso a una dimensión desconocida, nuestra materia se vuelve polvo. Nuestro espíritu a donde va?
Si llegamos a vivir conectados espiritualmente, podríamos entender y comprender las cosas profundas y desconocidas que nos conocemos y están muy cerca de nosotros, pidámosle a Dios que ilumine al niño espiritual que llevamos dentro y que se manifieste como la luz del sol...
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